Give and Take | Dar y Recibir

St. Irenaeus
Genesis 18:16-33; Matthew 8:18-22

It turns out that sometimes you can bargain with God.

In today’s first reading, Abraham negotiates with God over the fate of the doomed cities of Sodom and Gomorrah. Starting from 50, he is able to convince the Lord to save both places if he can find but 5 righteous people there. Ultimately, however, Abraham’s effort and skills come to naught. God’s mercy is great, but it cannot nullify God’s justice.

We like to think of God’s love and care for us as limitless—and they are. But any healthy relationship involves some give and take. We can’t be all take and no give. Jesus warns us in our gospel reading that following him can be demanding. It requires some insecurity and to be willing to let go of what is comfortable and familiar.

St. Irenaeus exemplified that kind of commitment. Born in Asia Minor, he eventually became the Bishop of Lyons, part of modern-day France, after his predecessor was martyred. After 23 years of ministry, Irenaeus met the same fate. Through his intercession, may God grant us the courage to follow Jesus wherever he leads us and to let go of whatever holds us back as his disciples. - jc

---------------------------------------------------------------------------------------------------------

San Ireneo
Génesis 18:16-33; Mateo 8:18-22

Resulta que a veces se puede negociar con Dios.

En la primera lectura de hoy, Abraham negocia con Dios el destino de las ciudades condenadas de Sodoma y Gomorra. A partir de 50, consigue convencer al Señor de que salve ambos lugares si consigue encontrar allí sólo 5 personas justas. Sin embargo, al final, el esfuerzo y las habilidades de Abraham se quedan en nada. La misericordia de Dios es grande, pero no puede anular la justicia de Dios.

Nos gusta pensar que el amor y el cuidado de Dios por nosotros son ilimitados, y lo son.  Pero cualquier relación sana implica un poco de dar y recibir. No podemos ser todo toma y nada da.  Jesús nos advierte en nuestra lectura del Evangelio que seguirle puede ser exigente. Requiere cierta inseguridad y estar dispuestos a dejar de lado lo que es cómodo y familiar.

San Ireneo es un ejemplo de este tipo de compromiso. Nacido en Asia Menor, llegó a ser obispo de Lyon, parte de la actual Francia, después de que su predecesor fuera martirizado. Tras 23 años de ministerio, Ireneo corrió la misma suerte. Que, por su intercesión, Dios nos conceda el valor de seguir a Jesús dondequiera que nos conduzca y de desprendernos de lo que nos retiene como discípulos suyos. - jc