Links in the Chain | Eslabones de la Cadena

St. Catherine of Siena
Acts 13:13-25; John 13:16-20

No chain is stronger than its weakest link, and no one wants to be considered the weakest link. Today’s readings remind us that we are part of the long chain of salvation history.  Individually and collectively, we are all links in that chain.

In his testimony at the synagogue in Pisidian Antioch, St. Paul recalled how Jesus was part of the chain of the history of God’s people and God’s promises to David. In his admonition to his disciples at the Last Supper, Jesus reminded them that they were called to be new links in the chain, forged in his example of loving and humble service.

That chain has grown over the past two millennia, becoming the church we know today. Composed of human beings, the church has always had many weak links. We’re all sinners, after all. But God’s grace has always tempered and added strength to the chain, using human instruments like St. Catherine of Siena. In her short 33 years of life in the tumultuous 14th century, this Dominican tertiary, mystic, and reformer followed Jesus so closely that she received his stigmata. We ask her intercession to heal our divisions and strengthen the church today. jc 

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Santa Catalina de Siena
Hechos 13:13-25; Juan 13:16-20

Ninguna cadena es más fuerte que su eslabón más débil, y nadie quiere ser considerado el eslabón más débil. Las lecturas de hoy nos recuerdan que formamos parte de la larga cadena de la historia de la salvación. Individual y colectivamente, todos somos eslabones de esa cadena.

En su testimonio en la sinagoga de Antioquía de Pisidia, San Pablo recordó cómo Jesús formaba parte de la cadena de la historia del pueblo de Dios y de las promesas de Dios a David. En su advertencia a sus discípulos en la Última Cena, Jesús les recordó que estaban llamados a ser nuevos eslabones de la cadena, forjados en su ejemplo de servicio amoroso y humilde.

Esa cadena ha crecido a lo largo de los últimos dos milenios, convirtiéndose en la iglesia que conocemos hoy. Compuesta por seres humanos, la iglesia siempre ha tenido muchos eslabones débiles. Al fin y al cabo, todos somos pecadores. Pero la gracia de Dios siempre ha templado y fortalecido la cadena, utilizando instrumentos humanos como Santa Catalina de Siena. En sus cortos 33 años de vida en el tumultuoso siglo XIV, esta terciaria, mística y reformadora dominicana siguió a Jesús tan de cerca que recibió sus estigmas. Pedimos su intercesión para sanar nuestras divisiones y fortalecer la Iglesia de hoy. jc